Por Rosy Guerrero
|
Getting your Trinity Audio player ready...
|
Higüey.-.En un mundo donde las noticias negativas suelen correr más rápido que las buenas, hoy queremos detenernos a compartir una historia que ilumina, que emociona y que nos recuerda que los grandes cambios pueden comenzar en las manos más pequeñas.
En la comunidad rural Los Memisos, en el municipio Higüey, un grupo de niños con vidas sencillas van a la escuela, juegan, ayudan en casa tomaron una decisión extraordinaria: unirse para transformar su entorno. Con una madurez sorprendente y una vocación de servicio admirable, formaron su propia Junta de Vecinos Infantil, con un propósito claro: trabajar por el bienestar de su comunidad.
Desde su creación, estos pequeños líderes han demostrado un compromiso ejemplar. Vendieron yaniquecas, prepararon jugos, organizaron peajes y actividades locales para recaudar fondos. Su primer gran proyecto fue reformar el parque comunitario e instalar luces para iluminarlo en Navidad. Un gesto que, aunque parecía simple, llenó de dignidad, alegría y sentido de pertenencia a todo el vecindario.
A un año de su fundación, no solo han logrado transformar su parque, sino que también realizaron su primera rendición de cuentas, presentando sus logros con transparencia y orgullo. Entre sus iniciativas más destacadas están la ayuda a personas enfermas de la zona, la lucha constante por mejorar el camino vecinal —una necesidad urgente— y una hermosa misión: preservar el árbol de Memiso, símbolo natural e histórico de su comunidad, del cual proviene el nombre “Los Memisos”.
Pero su impacto no se limita al ámbito social. Han encontrado en la cultura una herramienta poderosa de transformación. A través de obras teatrales, presentaciones artísticas y actividades recreativas, han sembrado valores, alegría y esperanza, llevando consuelo especialmente a los adultos mayores.
Uno de los momentos más inolvidables para ellos fue su visita al Senado de la República, gracias a una invitación del senador Rafael Barón Duluc “Cholitín”. Ellos lo describen como un antes y un después. “Nos sentimos escuchados, importantes. Eso nos motivó a seguir”, cuentan con brillo en los ojos.
Hoy, a pesar de sus grandes logros, los recursos son escasos. Actualmente tienen apenas 60 pesos en sus fondos, pero no se detienen. Su nuevo proyecto es tan noble como ambicioso: crear una escuelita de verano para enseñar a leer a los niños que aún no saben. Han recolectado libros “Nacho” y planean usar una pequeña salita comunitaria para dar clases durante las vacaciones. Con un pago simbólico de los padres, buscan mantener vivo el fondo que les permite seguir soñando y construyendo.
¿Y cuál es su mayor sueño? Conocer a la Primera Dama, Raquel Arbaje. La ven como su inspiración, por su dulzura y su compromiso con la niñez dominicana. “Ella cree en los niños, y eso es lo que más nos inspira”, dicen. Porque si algo les ha dolido, es que muchos adultos duden de ellos solo por su edad. Pero ellos han demostrado, con hechos, que los sueños trabajados con amor y constancia no tienen edad.
este mensaje llegue hasta ella.
Y ese encuentro soñado se haga realidad.
Además, necesitan un minibús para seguir creciendo con su proyecto comunitario.
Ojalá algunas corporaciones hoteleras, en su compromiso social, los tomen en cuenta y puedan apoyarles con esta u otras oportunidades.
Quiero cerrar esta historia con una de mis frases favoritas “La vida no cuenta los pasos que damos, sino las huellas que dejamos.”
Y es que estos niños han dejado huellas profundas, huellas que quedarán en su comunidad, en quienes los han acompañado, y en todos los que hoy conocen su historia.
Esta es una historia digna de contar, de compartir, y sobre todo, de multiplicar.
¡Felicidades a los niños de Los Memisos!
Porque cuando el liderazgo nace desde la inocencia, el resultado siempre es esperanza.
















Leave a Comment
Your email address will not be published. Required fields are marked with *